lunes, 13 de octubre de 2008

Comentario al Evangelio por fr. Julián Riquelme, op

a) Contexto

El conflicto sigue agravándose.
Cuando Jesús afirma, ante los líderes religiosos de entonces, que se les quitará el Reinado de Dios, y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos, los sumos sacerdotes y los fariseos comprenden que se refiere a ellos, y tratan de detenerlo; sólo el miedo a la gente, que consideran al Maestro como un profeta, impide el arresto (Mt 21,43-46).
Cristo toma cada vez más conciencia que aquellas autoridades van a terminar por darle muerte (Mt 26,4).
¿Cómo ayudarlos a abrir los ojos para que no frustren la vocación del pueblo de anunciar al Mesías a todas las naciones (Lc 2,32)?
El Señor les comunica la "Parábola del banquete nupcial". Con ella quiere poner en guardia a los sumos sacerdotes y a los fariseos, para que depongan su obstinada actitud y no abusen de la bondad gratuita de Dios Padre.

b) Sentido

En el ejemplo de la fiesta de las bodas se pueden distinguir, por lo menos, cuatro aspectos:

º La imagen central de la parábola.
El símbolo de la boda y las figuras del esposo y la esposa describen la relación de justicia y amor, que Dios ha querido establecer desde siempre con todos los seres humanos. El rey de la parábola es Dios Padre, quien desde siempre ha preparado la fiesta. Ahora el mismo Jesús es quien anuncia de modo definitivo las condiciones de participación en el banquete de bodas o Reinado de Dios.

º Apertura universal e invitación rechazada (Mt 22,2-10).

Para ayudar a todos los pueblos a descubrir su vocación a la fiesta del Reino, Dios busca la colaboración de la gente de Israel, quienes responden con la negativa y la despreocupación: son negligentes, indiferentes y hasta agresivos. Ahora, a través de Cristo y sus misioneros, Dios decide que se abra realmente el llamamiento de siempre a todos, incluso a quienes, a ojo humano, son considerados malos.

º El traje de boda (Mt 22,11-13).

La indumentaria de fiesta no es la sola fe, ni sólo las obras meritorias, sino revestirse del espíritu de las bienaventuranzas, esto es, dar frutos de justicia, de misericordia, de lealtad y de solidaridad (Mt cc 5-7). La gracia de Dios obliga.

º La conclusión (Mt 22,14).

La palabra "muchos" significa "todos"; la expresión "pocos" no indica un pequeño número, sino quienes responden a la gracia. No por el solo hecho de pertenecer al Israel de entonces o a la Iglesia hoy, se está participando en el Reinado de Dios. La participación en este Reinado coincide siempre con la respuesta libre al Dios de la vida, manifestado en Jesucristo. La última frase del Evangelio podría traducirse también así: "Porque hay más llamados que elegidos".


c) Leer la Biblia pensando en el universalismo del Reinado de Dios

Al leer un trozo bíblico, ubicar lo que más me impacte.
Después, relacionar lo encontrado con la universalidad del llamado de Dios a la salvación (cf. Mt 22,9-10).
Finalmente, pedir fuerzas al Espíritu Santo para colaborar con Dios en su Proyecto de salvación universal.

d) El espíritu de las Bienaventuranzas en nuestra religiosidad

Cuando la gente sencilla une la Palabra de Dios, que está en la vida, con la Palabra de Dios, que está en la Biblia, se da cuenta que el seguimiento de Jesús exige relacionarse de manera nueva con los otros.
Esto es lo que se llama "el espíritu de las Bienaventuranzas", lo que equivale a cultivar la justicia, la misericordia, la lealtad y la solidaridad.
La vivencia de las Bienaventuranzas va haciendo madurar a las personas, las diviniza y ayuda a transformar los grupos humanos.

† PARA LA REFLEXIÓN

1. ¿Cuándo comenzó el llamado de salvación universal de parte de Dios Padre?
2. ¿Cuál es la situación social y religiosa de la gente en tiempos de Jesús, que se insinúa en el texto bíblico de hoy?
3. ¿Cuáles son los cuatro aspectos, que se pueden distinguir en la parábola del banquete nupcial?
4. ¿Cuáles son las palabras claves de este trozo del Evangelio? Explícalas.
5. ¿Cómo traducir hoy el mensaje de la parábola a la vida práctica?

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