martes, 4 de noviembre de 2008
Evangelio según San Mateo 25,31-46. Domingo 2 de Noviembre 2008
Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'. Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'. Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'. Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
martes, 28 de octubre de 2008
Acto de Contricción
Señor mío, Jesucristo,
Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío
por ser Vos quien sois
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido.
También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme
y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.
domingo, 26 de octubre de 2008
Evangelio según San Mateo 22,34-40.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?". Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
a) Contexto
En tiempo de Jesús, el judaísmo oficial interpreta la Ley de Dios, la "Torá", dentro de un esquema moral de muchas normas o leyes: 613 mandamientos, de los cuales 365 son prohibiciones y 248 aparecen como prescripciones positivas.
Este legalismo minucioso produce en algunos la alegría sincera de la obediencia, en otros la presunción de la propia justicia, y en la mayoría la inquietud por no poder cumplir tantos mandamientos.
El Evangelio de hoy manifiesta un clima de conflicto entre los fariseos y Jesús. Uno de ellos interroga a Cristo sobre el principal mandamiento para ponerle una trampa (Mt 22,35-36).
El Señor quiere que esos dirigentes religiosos se conviertan, y que la gente de Israel realice su vocación de anunciar el Mesías a todas las naciones (Lc 2,32).
b) Sentido
Jesús responde al doctor de la Ley relacionando el amor a Dios y a los otros, y dando un lugar eminente a este sumario o compendio.
El amor al prójimo no es "otra cosa" que el amor a Dios, sino la misma. Si se ama realmente a Dios, automáticamente se está amando al prójimo, y viceversa, aunque a veces no se tenga plena conciencia de ello (cf. Mt 25,31-46).
Además, con este modo de responder, Cristo hace del amor a todos los seres humanos un mandamiento; por tanto, hace del amor a los otros un asunto de justicia. En otras palabras: Dios manda amar al prójimo, por eso el prójimo tiene derecho a ser amado.
Finalmente, las expresiones "Ley y Profetas" (Mt 22,40) indican que estos dos mandamientos resumen el sentido más profundo de toda la Biblia, subrayando así su importancia para la conciencia de los seguidores del Señor.
c) Leer la Biblia desde el amor de Dios
En primer lugar, buscar en el texto bíblico la imagen del Dios Amor.
A continuación, expresemos nuestros sentimientos a través de la oración.
Finalmente, busquemos caminos para hacer presente el Amor de Dios en la familia y en la sociedad.
d) Las imágenes religiosas en nuestra religiosidad
La gente venera imágenes de Cristo, de la Virgen y a veces de los santos.
Las venera, y no las adora, pues esto sería idolatría o falso culto.
Es algo característico en nuestras culturas: Las personas usan retratos de sus seres queridos, para recordarlos. De modo similar, se manifiestan en su experiencia religiosa.
En todo este tema, que en ocasiones distancia a los católicos de los hermanos protestantes, lo importante es el criterio del Apóstol Pablo: Darle la primacía al Señor Jesús, esto es, que Cristo sea "todo y en todos" (Col 3,11).
Cuando Jesús es el primero, la religiosidad popular respeta lo humano, se hace más solidaria, y todo lo orienta hacia el Reinado de Dios (Cf. Col 2,6-3,4).
† PARA LA REFLEXIÓN
1. ¿Cuál es la situación de la gente frente a las leyes, en tiempos de Jesús?
2. ¿Qué necesitas aclarar en este trozo bíblico?
3. ¿Qué es lo que más te llama la atención en este texto del Evangelio? ¿Por qué?
4. ¿Qué mensaje de Cristo descubres en este relato bíblico?
5. ¿Cómo explicarías este Evangelio a un niño o a un joven de nuestro tiempo.
fr. Julián Riquelme, op
Novena a San MArtín de Porres

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Dios misericordioso, que nos disteis en el Bienaventurado Martín un modelo perfecto de humildad, de mortificación y de caridad; y sin mirar a su condición, sino a la fidelidad con que os servía, le engrandecisteis hasta glorificarle en vuestro Reino, entre los coros de los ángeles! Miradnos compasivo y hacednos sentir su intercesión poderosa.
Y tú, beatísimo Martín, que viviste sólo para Dios y para tus semejantes; tú, que tan solícito fuiste siempre en socorrer a los necesitados, atiende piadoso a los que, admirando tus virtudes y reconociendo tu poder, alabamos el Señor, que tanto te ensalzó. Haznos sentir los efectos de tu gran caridad, rogando por nosotros al Señor, que tan fielmente premió tus méritos con la eterna gloria. Amén.
Rezar a continuación la meditación y la oración del día que corresponda
DÍA PRIMERO ORIENTACIÓN
Al instruirse el niño Martín en las primeras nociones propias de su edad, comenzaba también a conocer a Dios que ya desde entonces vino a ser la razón y divisa de su conducta. Púsose luego bajo la enseñanza de un maestro que era barbero-cirujano, que en aquel tiempo no sólo sabían el arte propio de la barbería, sino también el de curar las enfermedades más Corrientes... Preveía Martín el bien que podía prestar a sus prójimos, y así gustaba de tal oficio gozoso de poder ser un día útil a sus semejantes. Donde se ve, cómo la Divina Providencia iba orientando a su Siervo, preparándolo para los fines a que lo destinaba.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh feliz Martín, que, contento en tu condición de hijo de una esclava, te dejabas guiar por la mano de Dios ya en tu niñez; haz que nos resignemos en todo a los designios de la Providencia! A imitación tuya aceptamos gustosos la voluntad del Señor y sus designios sobre nosotros. Tú nos enseñas que si somos buenos con Él, Él será generoso con nosotros; he aquí que queremos servirle fielmente. Ayúdanos tú, Martín bondadoso, y ruega por nosotros a tu amado Jesús, Dios verdadero, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
DÍA SEGUNDO FE EN DIOS
Era tan firme la fe de fray Martín, que suspiraba pidiendo a Dios la gracia de morir por defenderla. Por su parte empleaba el tiempo que le quedaba libre, en enseñar la doctrina cristiana a los indios y negros en Lima; luego se iba a Limatambo, distante media legua de la ciudad, y a otras haciendas vecinas, donde enseñaba a los humildes trabajadores y esclavos, consolándolos en sus trabajos y enfermedades, e inspirándolos amor a la Cruz. Hubiera querido multiplicarse, para llevar a todas partes el conocimiento de Dios. El Señor le concedió la gracia especialísima, de actuar al parecer a la vez en dos lugares en cuya virtud, le vemos instruyendo y consolando a los sufridos negros en el Africa y otros lugares apartados.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh glorioso fray Martín, que desde tus primeros años aprendiste a andar por los caminos del Señor, firme siempre tu fe en Dios, celoso por su gloria y salvación de las almas; haz que vivamos esa misma fe, como hijos de Dios que somos! Ruega por nosotros, para que te imitemos en la fidelidad, y alcánzanos las gracias particulares que sabes necesitamos, ya que tanto puedes ante nuestro Rey Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
DÍA TERCERO MORTIFICACIÓN
Fray Martín, no obstante el conservarse en la gracia bautismal, se consideraba el peor de los nacidos, e indigno del hábito que llevaba; y a imitación de su Santo Patriarca, oraba casi toda la noche, disciplinándose hasta por tres veces de un modo cruel. No perdía ocasión de humillarse, gozando cuando se veía despreciado o insultado. Cuando le honraban personas distinguidas, corría a un lugar oculto, y se disciplinaba duramente; si no se le proporcionaba lugar a propósito, se abofeteaba diciendo:
-Pobre infeliz ¿cuando mereciste?.., No seas soberbio; bien conoces que eres un ruin, que naciste para esclavo de estos señores, y que sólo por amor a Dios pueden sufrirte tantos religiosos santos.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh Dios misericordioso, que nos diste al humilde fray Martín, como ejemplo de penitencia y mortificación; sednos propicio y olvidad nuestras infidelidades! Y tú, purísimo Martín, que no sólo sufrías resignado tus trabajos y enfermedades, sino que mortificabas duramente tu inocente cuerpo; alcánzanos del Señor el espíritu de penitencia, con el cual, al menos, suframos con alegría les mortificaciones de nuestros semejantes y nuestros propios males, para que, purificados de nuestros pecados, seamos aceptables a Dios y acreedoras a tu poderosa protección. Amén.
DÍA CUARTO EL TAUMATURGO
- ¡ Ah! Gran Siervo de Dios es fray Martín pues el solo contacto de su ropa me ha sanado.
Confundido fray Martín, le dijo:
-Dios sólo ha hecho esto, señora. Dé las gracias a Dios, pues yo soy un miserable y el mayor pecador del mundo, Dios sea bendito, que toma tan vil instrumento para consolarla a usted, y para que no pierda su valor el hábito de mi padre Santo Domingo, aunque lo lleve tan gran pecador como yo.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh glorioso San Martín; bendecimos al Señor por el gran poder que se dignó otorgarte concediéndote dominio sobre la vida y la muerte! Animados por la generosidad con que derramas los dones de Dios, recurrimos a Ti con la mayor confianza. Pide para nosotros más fe, más amor a Dios y les gracias que necesitamos. ¡Todo lo esperamos de tu intercesión! y por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
DÍA QUINTO PADRE DE LOS POBRES
Por la prontitud con que socorría fray Martín a los necesitados, le llamaban Padre de los Pobres. En multitud de casos acudió milagrosamente al que le llamaba, enfermo o necesitado. Entre otros, una pobre a la que él solía socorrer, se vio necesitada, con urgencia, de cierta cantidad. No pudiendo ir a encontrarse con el Siervo de Dios, clamó en estos términos, repetidas veces.
-Hermano fray Martín, tu socorro me falta, y no puedo participarte la gran aflicción en que me hallo.
Al cabo de una hora se presenta el caritativo bienhechor, precisamente con la cantidad que ella necesitaba, diciéndole que no se afligiese pues Dios conocía las necesidades de los pobres y sabía remediarlas.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
Glorioso San Martín, siempre compasivo, padre de los pobres y necesitados; míranos con piedad y ruega siempre por nosotros, que te invocamos con fe absoluta en tu bondad y en tu poder. No nos olvides ante este Dios, a quien siempre serviste y adoraste. Padre, Hijo y Espíritu Santo, a quien nosotros también queremos servir y adorar ahora y por toda la Eternidad. Amén.
DÍA SEXTO AMOR DE DIOS
Todo cuanto fray Martín hacía en sus prácticas y obligaciones y en relación con sus semejantes, era efecto de su amor a Dios. Cuando oraba, pues, se hallaba como en su centro: con frecuencia perdía el uso de los sentidos, quedando largo rato en éxtasis. Muchos testigos dieron testimonio, de haberle visto repetidas veces elevado algunas varas sobre el suelo, en su celda, en la Iglesia, y en la sala capitular conversando con la imagen de Cristo Crucificado. Si a esto añadimos la sublimidad del momento en que recibía a Jesús Sacramentado en que se sentía como en una gloria anticipada, conversando íntimamente con su Dios, no nos extrañará el que, aceptando Dios tan grande amor, hiciera tan poderoso a su fiel y amante Siervo.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh Dios mío, que tan generoso sois con quien os ama con sinceridad de corazón; os amarnos, pero deseamos amaros más y más! Haced que por intercesión de San Martín, aumente nuestro amor a Vos. Y tú, Martín benditísimo, ruega por nosotros, alcánzanos el amor puro de Dios, que nos hará dulce el vivir según su ley. Consíguenos también las demás gracias que sabes necesitamos y esperáramos por tu intercesión poderosa y los méritos de Nuestro Señor. Amén.
DÍA SÉPTIMO AL CIELO
Reveló Dios al bienaventurado Martín el día y hora de su muerte mostrándose él, desde entonces, más jovial y contento.
Cayó enfermo, y ya no pensó más que en su Dios, sobre todo después de recibir el Santo Viático, sin engreírle las visitas que llegaban a su penitente lecho de tablas. Autoridades, prelados, dignidades eclesiásticas y hasta el mismo Virrey Don Luis Fernández de Bobadilla, iban a dar sus últimos encargos para el Cielo a aquel humildísimo siervo fiel, que con frecuencia estaba en éxtasis, arrobado en el amor de Dios, a quien siempre había servido.
Se cantó el credo y al decir aquellas palabras "se encarnó por el Espíritu Santo de la Virgen María y se hizo hombre", acercó al pecho el Crucifijo que tenía en sus manos, y cerró suavemente los ojos. Todos lloraban.. El Arzobispo exclamó: Aprendamos a morir.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh dichoso San Martín, que viste coronados tus trabajos, tus mortificaciones, tu caridad y tu amor a Dios con una muerte feliz!, ¡ten compasión de nosotros! Todos te lloran. Los necesitados y enfermos creen perder un padre compasivo y el remedio de sus males, y dan rienda a su dolor llorando tu muerte; pero luego ven que tú no los abandonas; te llaman y tú sigues socorriéndolos y aliviando sus males. El estar más cerca del Señor, glorioso San Martín ha aumentado tu poder. Oye, pues, también nuestras humildes súplicas, pidiendo al Señor por nosotros para que atienda nuestros ruegos. Y que nuestra muerte sea la de los justos por tu intercesión y los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
DÍA OCTAVO DESPUÉS DEL TRANSITO
Después de la muerte de fray Martín, los milagros se multiplican. El propio Notario del proceso, don Francisco Blanca, se hallaba con una llega en un pie, con gran hinchazón en la pierna y grandes dolores. Tenía que actuar al día siguiente. Invocó al Santo y al momento quedóse dormido; al amanecer se halló perfectamente bien, sin hinchazón, y la llaga seca y sana.
Entre otros prodigios, fueron muchos los casos de señoras que, no pudiendo naturalmente dar a luz lo consiguieron con felicidad al encomendarse al Siervo de Dios fray Martín. Así aconteció a una esclava de doña Isabel Ortiz de Torres, a doña María Beltrán, otra señora de Arequipa, desahuciada de los médicos, a la que aplicaron una carta de fray Martín, y particularmente, a doña Graciana Farfán de los Godos, a quien libró de una infección y muerte segura.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh bienaventurado Martín! Si, en la tierra vivías sólo para Dios y para tus semejantes, hoy, que te hallas ya junto al trono de la bondad y la misericordia, puedes disponer mejor de sus tesoros. Si aquí conocías donde estaba la necesidad para remediarla, mejor la ves desde el Cielo donde moras. Mira, pues, Martín bondadoso, a los que a ti acudimos con la segura confianza de ser oídos. No defraudes las esperanzas de los que nos gozamos en verte ensalzado en la tierra, como Dios te ensalzó llevándote a su gloria.
DÍA NOVENO APOTEOSIS
Examinada en Roma la portentosa vida del Siervo de Dios fray Martín y a instancia del Rey Felipe IV y de todos los elementos vitales de la ciudad de Lima, envió el Pontífice las cartas remisoriales, nombrando jueces apostólicos para formar el proceso solemne. Se comunicó a la ciudad tan fausta noticia en la Catedral, en solemne función, con asistencia del Virrey, Arzobispo, demás autoridades civiles, militares y eclesiásticas e inmensidad de público que no cabía en el gran templo; todos derraman copiosas lágrimas de gozo, pues se acercaba el tiempo de ver beatificado y canonizado a su querido fray Martín. Unos y otros referían sus virtudes y los milagros obrados por Dios para confirmar el concepto de Santo en que todos le tenían.
Hecho el proceso, y firmado por más de ciento sesenta testigos de hechos milagrosos, se cerró y selló ante el pueblo. Emocionado el Arzobispo derramando abundantes lágrimas, dijo: Así honra Dios a este hombre de color que supo servirle y amarle de corazón.
El 29 de octubre de 1837 fue beatificado por el Papa Gregorio XVI.
La gloriosa canonización ha sido el digno remate de un laborioso trabajo intensificado en los últimos treinta años. S. S. Juan XXIII inscribió en el catálogo de los santos a fray Martín, el 6 de mayo de 1962.
Pídase la gracia que se desea.
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
Oración final
¡Oh Dios, que tan gloriosamente levantas a los abatidos y humildes, y tan generosamente premias el sufrimiento y la caridad! Miradnos postrados ante Vos y glorificad a vuestro humilde siervo San Martín, atendiéndonos en nuestras súplicas. Y tú, hermano nuestro benditísimo, que ya te ves glorificado ante el trono del Señor, ruégale por nosotros, tanto más dignos de compasión cuanto más necesitados. Consíguenos las gracias que te pedimos, y que un día logremos la gloria del cielo, donde vives bendiciendo a Dios en compañía de los Angeles y Santos por toda la eternidad. Amén.
domingo, 19 de octubre de 2008
EVANGELIO Domingo 19 de Octubre

Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra.
Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?
Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?
Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
Entonces les dijo:¿De quién es esta imagen, y la inscripción?
Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios
Palabra de Dios
..
a) Contexto
Los judíos de la época de Jesús pagan dos tipos de impuestos al Imperio Romano: los directos y los indirectos.
Los impuestos directos, a su vez, se subdividen en "tributo del suelo", esto es, contribuciones por los bienes raíces; y en "tributo por cabeza", es decir, pago por los bienes muebles, móviles o trasladables.
Los impuestos indirectos, por su parte, incluyen los peajes, las aduanas, las tasas por sucesión o por compraventas etc.
La mayoría de la gente odia pagar el tributo; lo aceptan sólo como un mal menor, pues si los romanos descubren a alguien eludiendo los impuestos, le quitan todo lo que tiene.
Las autoridades religiosas de entonces quieren sorprender a Cristo: desean que diga algo peligroso, que lo haga aparecer como un antipatriota ante la muchedumbre, o como un rebelde frente a los funcionarios y policías del Imperio. Por eso, le preguntan al Señor: "¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?" (Mt 22,17).
b) Sentido
Jesús se da cuenta que la pregunta es capciosa, y se lo hace ver a sus interlocutores: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?" (Mt 22,18).
El Nazareno busca la conversión de ellos al Reinado de Dios, para que Israel muestre el Mesías a todas las naciones (Lc 2,32).
Trata de hacerlos reflexionar, pidiéndoles que le presenten una moneda del impuesto, y proponiéndoles otro interrogante (Mt 22,19-20).
Finalmente, el Señor contesta a aquellos fariseos y herodianos de una manera insuperable. Distingue entre el nivel de la organización de las sociedades, y el nivel del sentido de la vida, enriquecido por la fe: "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mt 22,21).
Jesús, al responder así, respeta a las autoridades civiles, pero las relativiza ante el Reinado de Dios (Is 45,1.4-6). A la vez muestra que toda decisión de un creyente, que influya en lo social, debe ser previamente iluminada por la fe y realizada en consonancia. En otras palabras: Tanto el poder civil como el religioso, deben colaborar, cada uno desde su campo, en la búsqueda del bien integral de todos los seres humanos; entre ambos poderes no ha de haber mezcla ni confusión, sino convergencia para que no exista ningún empobrecido ni marginado dentro de las sociedades (Dt 15,4).
c) Leer la Biblia distinguiendo el servicio a Dios y a la comunidad política
Al leer un trozo bíblico, ubicar su mensaje central.
Después, ver cómo hacer presente este mensaje en la comunidad social humana, guiándose por este criterio: Dios quiere el bien de toda la gente. Frente al ejercicio injusto del poder, vale este adagio: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch 5,29).
d) Nuestra religiosidad y los deberes ciudadanos
La gente se da cuenta que, como ciudadanos, deben cooperar con la autoridad civil en lo que es justo, y negar su apoyo a lo que se oponga al bien común.
Es deber de los ciudadanos defender al país, ejercer el derecho a voto y pagar los impuestos.
† PARA LA REFLEXIÓN
1. ¿Qué sabes tú sobre los impuestos en la época de Cristo? ¿Cuál era su finalidad?
2. ¿Qué te llama más la atención en este trozo bíblico?
3. ¿En qué consistía la trampa que fariseos y herodianos pusieron a Jesús?
4. ¿Cuál es le mensaje central de este relato bíblico?
5. ¿Cómo explicarías este Evangelio a un niño o a un joven de nuestro
tiempo? ![]()
fr. Julián Riquelme, op
sábado, 18 de octubre de 2008
Encíclica Quadragésimo Anno S.S.Pío XI, 1931

Ante los diversos males que la ambición y la avaricia, “tristes consecuencias del pecado original”, traen a la sociedad y la economía, el Papa Pío XI pide que sean los valores, las virtudes y la doctrina cristianas las que imbuyan a fondo estas realidades poniendo en el primer lugar a Dios y considerando lo demás como medios. Esta encíclica surgió como respuesta a la gran depresión del 29 y propone un nuevo orden social y económico basado en la subsidiareidad, vale decir, que la autoridad debe resolver el problema en cuestión, siempre en beneficio de los afectados. El Papa Pío XI da una gran importancia en su encíclica a la restauración del principio rector de la economía, basado en la unidad del cuerpo social. Esta unidad no puede basarse en la lucha de clases, como el orden económico no debe dejarse a la libre concurrencia de fuerzas, que cae fácilmente en el olvido de su propio carácter social y moral.
El libre mercado es beneficioso, pero el mundo no debe ser gobernado únicamentepor la economía, como muestra la dura experiencia de los obreros, ni tampoco convertirse en una dictadura económica que se rige por sí misma.
La caridad y justicia social deben ser el alma del nuevo orden, defendida y tutelada por la autoridad pública. También son necesarios tras las dos instituciones internacionales y compre para una buena organización de la sociedad.
A pesar de defender la existencia de los sindicatos, se prohíben las huelgas y se critica duramente a las organizaciones socialistas. Como alternativa se proponen las estructuras de la Acción Católica.
El texto ataca, mediante un análisis lúcido, real y terrible, a la acumulación de poder y recursos en manos de unos pocos, que los manejan a su voluntad. Esta realidad produce tres tipos de lucha: por la hegemonía económica, por adueñarse del poder público y entre los diferentes Estados.
En referencia al capitalismo, la encíclica critica con dureza la libre concurrencia del mercado, especialmente con la mezcla y confusión entre el estado y la economía con olvidando el bien común y la justicia. Son funestos tanto el nacionalismo o imperialismo económico, como el "internacionalismo" del dinero, que sólo tiene patria en sí mismo.
lunes, 13 de octubre de 2008
Evangelio según San Mateo 22,1-14. Dom. 12 Octubre

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Comentario al Evangelio por fr. Julián Riquelme, op
a) Contexto
El conflicto sigue agravándose.
Cuando Jesús afirma, ante los líderes religiosos de entonces, que se les quitará el Reinado de Dios, y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos, los sumos sacerdotes y los fariseos comprenden que se refiere a ellos, y tratan de detenerlo; sólo el miedo a la gente, que consideran al Maestro como un profeta, impide el arresto (Mt 21,43-46).
Cristo toma cada vez más conciencia que aquellas autoridades van a terminar por darle muerte (Mt 26,4).
¿Cómo ayudarlos a abrir los ojos para que no frustren la vocación del pueblo de anunciar al Mesías a todas las naciones (Lc 2,32)?
El Señor les comunica la "Parábola del banquete nupcial". Con ella quiere poner en guardia a los sumos sacerdotes y a los fariseos, para que depongan su obstinada actitud y no abusen de la bondad gratuita de Dios Padre.
En el ejemplo de la fiesta de las bodas se pueden distinguir, por lo menos, cuatro aspectos:
El símbolo de la boda y las figuras del esposo y la esposa describen la relación de justicia y amor, que Dios ha querido establecer desde siempre con todos los seres humanos. El rey de la parábola es Dios Padre, quien desde siempre ha preparado la fiesta. Ahora el mismo Jesús es quien anuncia de modo definitivo las condiciones de participación en el banquete de bodas o Reinado de Dios.
º Apertura universal e invitación rechazada (Mt 22,2-10).
Para ayudar a todos los pueblos a descubrir su vocación a la fiesta del Reino, Dios busca la colaboración de la gente de Israel, quienes responden con la negativa y la despreocupación: son negligentes, indiferentes y hasta agresivos. Ahora, a través de Cristo y sus misioneros, Dios decide que se abra realmente el llamamiento de siempre a todos, incluso a quienes, a ojo humano, son considerados malos.
º El traje de boda (Mt 22,11-13).
La indumentaria de fiesta no es la sola fe, ni sólo las obras meritorias, sino revestirse del espíritu de las bienaventuranzas, esto es, dar frutos de justicia, de misericordia, de lealtad y de solidaridad (Mt cc 5-7). La gracia de Dios obliga.
º La conclusión (Mt 22,14).
La palabra "muchos" significa "todos"; la expresión "pocos" no indica un pequeño número, sino quienes responden a la gracia. No por el solo hecho de pertenecer al Israel de entonces o a la Iglesia hoy, se está participando en el Reinado de Dios. La participación en este Reinado coincide siempre con la respuesta libre al Dios de la vida, manifestado en Jesucristo. La última frase del Evangelio podría traducirse también así: "Porque hay más llamados que elegidos".
c) Leer la Biblia pensando en el universalismo del Reinado de Dios
Al leer un trozo bíblico, ubicar lo que más me impacte.
Después, relacionar lo encontrado con la universalidad del llamado de Dios a la salvación (cf. Mt 22,9-10).
Finalmente, pedir fuerzas al Espíritu Santo para colaborar con Dios en su Proyecto de salvación universal.
d) El espíritu de las Bienaventuranzas en nuestra religiosidad
Cuando la gente sencilla une la Palabra de Dios, que está en la vida, con la Palabra de Dios, que está en la Biblia, se da cuenta que el seguimiento de Jesús exige relacionarse de manera nueva con los otros.
Esto es lo que se llama "el espíritu de las Bienaventuranzas", lo que equivale a cultivar la justicia, la misericordia, la lealtad y la solidaridad.
La vivencia de las Bienaventuranzas va haciendo madurar a las personas, las diviniza y ayuda a transformar los grupos humanos.
1. ¿Cuándo comenzó el llamado de salvación universal de parte de Dios Padre?
2. ¿Cuál es la situación social y religiosa de la gente en tiempos de Jesús, que se insinúa en el texto bíblico de hoy?
3. ¿Cuáles son los cuatro aspectos, que se pueden distinguir en la parábola del banquete nupcial?
4. ¿Cuáles son las palabras claves de este trozo del Evangelio? Explícalas.
5. ¿Cómo traducir hoy el mensaje de la parábola a la vida práctica?
jueves, 9 de octubre de 2008
POR QUÉ TE CONFUNDES Y TE AGITAS ANTE LOS PROBLEMAS DE LA VIDA
Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma Jesús, yo confío en Ti
Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente Jesús, yo confío en Ti. Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices Jesús, yo confío en Ti, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.
Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tus oraciones sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía.
Continua diciéndome a toda hora Jesús, yo confío en Ti. Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles; Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía solo en mí, abandonándote en mí. Así que no te preocupes, hecha en mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre Jesús, yo confío en Ti y verás grandes milagros. Te lo prometo por mi amor.
domingo, 5 de octubre de 2008
EVANGELIO Domingo 5 de Octubre

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
